2007-08-21

Clasificado en:     Organización Social: Indigena,
  Política: Racismo,
  Social: Social, Exclusion, Indigena,
Disponible en:     Español        

 

Argentina

¿Cómo no morir de hambre?

Lecko Zamora



¿Cómo no morir de hambre?, y de todo lo que viene con ella. La desnutrición y la muerte es algo que los indígenas sufrimos desde hace siglos. Desde que los “civilizados” vinieron a nuestras tierras comenzaron nuestras muertes. De diversas formas. La primera fue la más violenta y cruel, las matanzas inhumanas de las que fuimos víctimas tanto de los españoles como de nuestros compatriotas.

¿Cómo no morir de hambre? Si nos quitaron las tierras donde vivíamos desde hace milenios; nuestros territorios donde estaban nuestros alimentos y nuestra vida, los ríos, los animales, los frutos, el monte, nuestro lugares sagrados. Nos esclavizaron, nos exprimieron con trabajos forzados. Intentaron quitar nuestro idioma, nuestra religión, nuestras creencias, nuestras medicinas, nuestra nacionalidad, nuestros derechos, nuestra escuelas, nuestras madres, nuestras hijas, nuestras hermanas, nuestras organizaciones, nuestro mundo. No está quedando nada nuestro en nosotros mismos. Y aún obedeciendo lo que se nos imponía e impone, nos siguieron expulsando. Muchos de nuestros hermanos emigraron como parias dentro del propio país, a lugares donde tampoco fueron bien recibidos. Aún continuamos deambulando por las calles de las nuevas ciudades y pueblos sufriendo racismo y discriminación.

¿Cómo no morir de hambre? Si los gobiernos queman y venden nuestra madre tierra condenada a convertirse en un desierto, envenenada con fertilizantes y desnutrida por el pastoreo indiscriminado y por los animales foráneos que trajeron a nuestro continente.

¿Cómo no morir de enfermedades? Si combatieron a nuestros Hayaw, nuestros Piogonak (shaman), los curadores de nuestros males, engañándonos con los espejitos y lentejuelas de hospitales y puestos sanitarios. Cómo no sufrir desnutrición si desde antes de la misma procreación nuestras madres están desnutridas.

¿Cómo no morir de hambre? Si ni trabajo tenemos y nos mezquinan nuestra tierra, cercándola con alambre y guardias que muchas veces nos persiguen a caballo por buscar una iguana o una planta curativa.

¿Cómo no morir de hambre? Si los que nos gobiernan sean Rozas o Nikish en el Chaco; Romero en Salta o Infran en Formosa no respetan nuestros derechos. Sus subalternos nos azotan día a día con sus mezquindades y nos racionan los programas destinados a nuestros pueblos, y las ongs se apropian de nosotros como si fuéramos suyos. Ellos hablan por nosotros, piensan por nosotros igual que los políticos que pululan en nuestras comunidades cuando se acercan las elecciones.

Cuánto más tenemos que padecer para que se nos respeten nuestros derechos, a la vida, a la educación, a una vivienda digna, al trabajo, a nuestra forma de vida, a nuestros idiomas, a nuestra espiritualidad, a nuestra autoestima. Hasta cuándo los gobiernos harán oídos sordos al llanto de nuestros niños y de nuestros ancianos. Estamos sufriendo el genocidio a cuentagotas, y los gobiernos intentan desviar la atención de lo que en realidad nos pasa.

¿Por qué no se obedece el artículo 75 de la Constitución y los tratados y convenios internacionales. ¿Por qué las Universidades no buscan alguna forma de contrarrestar tanta ignorancia sobre nosotros y tanta injusticia? ¿Por qué tanta maldad sobre nosotros? ¿Qué pecado hemos cometido al aceptar la nacionalidad de los nuevos vivientes de nuestro suelo? ¿No es hora de crear una nueva nación más justa y equitativa con la presencia de nuestros representantes en las instituciones que gobiernan a nuestra provincia y a nuestra nación? ¿Por qué no nos dan el espacio que nos corresponde en la toma de decisiones incorporando a nuestros representantes en la legislatura y en los gobiernos provinciales? Creo que es hora de la participación de nuestros representantes genuinos y no punteros políticos o “indiólogos” que se vanaglorian de ser los expertos en saber cómo somos y sólo aumentan el manto de racismo. Hace muchos siglos un Papa emitió una bula afirmando que “somos humanos”. Hasta el extremo de dudarlo se llegó, y se sigue dudando. Recientemente otro Papa dijo que al momento de la Conquista, esperábamos a Cristo. Quizás haya sido así, pero los “cristianos” que vinieron fueron peores que bestias sangrientas. Cuándo vamos a entender que la humanidad es una sola raza y que la unidad en diversidad es posible, si respetamos los derechos de nuestros semejantes.

- Lecko Zamora del Pueblo Wichí


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